sábado, 16 de junio de 2007

Entretenitiempo

Acaban de dar las tres. Si todo sigue bien, dentro de quince minutos serán las tres y cuarto, pero si algo saliera mal… ¿seguirían siendo las tres y cuarto? Supongo que para obtener una respuesta, aunque sea difusa y razonablemente incierta, debería uno mojarse y ponerse en algún lado de la balanza. La tendencia, supongo, es pensar que el tiempo sigue, el minuto cae junto al conjunto de segundos, y el conjunto de éstos caen a su vez con la primera hora que rompe tras el momento estelar que marcase, si fuese, las tres y cuarto. Pero podría ser otra cosa, podría congelarse el instante y volver a las dos y media, o incluso no congelarse y empezar veinticuatro años atrás, en el momento en el que dos jóvenes ardientes consuman el acto sexual en un sucio motel de Andorra. Podría ser que alguien como yo dejase pasar los preciados segundos en los que va montado pensando en la relatividad de los mismos, en vez de irse a la cocina, prepararse un buen café y masturbarse encima de la encimera, con su cigarrito de después, claro está.